Mamas tuberosas

 

Bajo el término de mamas tuberosas se define una malformación mamaria que se caracteriza por una falta de crecimiento de la mama en toda su base o contorno, o en parte de ella, adoptando en ocasiones una forma que recuerda a la de un tubérculo de las raíces que tienen algunas plantas. A esta anomalía también se le conoce con el nombre de mamas tubulares, mamas caprinas, mamas constreñidas, o deformidad en “Snoopy”.

La incidencia de aparición de mamas tuberosas no está suficientemente estudiada, pero sí se puede decir que es una malformación relativamente frecuente entre las mujeres.

 

Clasificación de las mamas tuberosas

La clasificación de Grolleau divide la mama en cuatro cuadrantes y determina 3 grados de constricción:

  • Grado I. La falta de desarrollo se limita al cuadrante infero-interno. Si el resto de la mama tiene un desarrollo suficiente, la areola puede encontrarse desviada hacia abajo y adentro.
  • Grado II. Los dos cuadrantes inferiores son deficientes en su desarrollo. En estos casos la areola puede estar mirando hacia abajo.
  • Grado III. Todos los cuadrantes están afectados y son deficientes. La base mamaria se encuentra constreñida y, dependiendo del grado de crecimiento de la mama, la deformidad puede ir desde una areola levemente protruida, hasta el típico aspecto de la mama tubular, estrecha y alargada, con una areola excesivamente grande y un surco submamario alto.

El grado de deformidad de la mama constreñida será mayor, a mayor grado de desarrollo o volumen mamario, sobre todo en la tuberosidad de grado 3.

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Causas de las mamas tuberosas

Las causas de la deformidad de la mama tuberosa serían congénitas y, además se haría evidente con la pubertad, al iniciarse el desarrollo mamario.

La mama está contenida en una bolsa fascial (la fascia superficial) que, a su vez, tiene dos capas: la superficial y la profunda. Entre la capa superficial y la profunda de la fascia existen unos tractos fibrosos (ligamentos suspensorios de Cooper) que unen ambas capas y que se extienden hasta la dermis de la piel que recubre la mama.

Un hecho a destacar en las mamas tuberosas es la ausencia de la capa superficial de esta fascia en la zona situada bajo la areola, junto con un engrosamiento de la fascia superficial especialmente en el polo inferior de la mama.

En las mamas tuberosas existe una banda de constricción, situada periféricamente al complejo areola-pezón, que altera el normal desarrollo de la mama. El resultado final de todo ello es que la mama no puede desarrollarse hacia el polo inferior y, al tener un punto menor de resistencia a nivel de la areola, por la falta de esta capa fascial, la glándula en crecimiento se hernia hacia el complejo areola-pezón.

Por tanto, las diferentes anomalías que se pueden encontrar en las mamas tuberosas las podemos concretar en:

  • Alteración de la base de implantación de la mama (que no tiene la forma redondeada normal) y constricción del surco submamario, que suele estar más elevado y ser más corto (la distancia del surco submamario al pezón es menor de lo normal).
  • Alteración en el crecimiento mamario, que se efectúa de manera preferente en los cuadrantes superiores, con falta de desarrollo de los inferiores, lo que le da el aspecto tubular a la mama.
  • Areolas excesivamente grandes y/o con aspecto protruido.
  • Anomalías del volumen mamario, siendo la mayoría mamas pequeñas, aunque también hay casos de volumen normal o aumentado.
  • Asimetría mamaria, que está presente en más de 2/3 de los casos.
  • Anomalía bilateral: las dos mamas son generalmente tuberosas y todos los grados pueden estar asociados.

Tratamiento de las mamas tuberosas

La mama tuberosa suele ser una mama pequeña qe ha crecido poco y deformada, por lo que para corregirla se precisa una intervención quirúrgica en la que, por un lado, se aporta volumen colocando una prótesis mamaria, y por otro, se corrige la deformidad.

Es importante que se realice el diagnóstico de la mama constreñida antes de practicar una cirugía mamaria. Es frecuente que al cirujano plástico le llegue una paciente que consulta para un aumento de mamas y que no ha reparado que presenta una mama tuberosa en mayor o menor grado. En cambio, otras pacientes prefieren tener una mama “rara” cuya forma no les gusta.

En mamas pequeñas, en las que se va a practicar una mamoplastia de aumento, existe un componente de constricción y, sino se corrige, la colocación de la prótesis puede incrementar esta deformidad. En mamas más desarrolladas, con un surco alto, si no se corrige la tuberosidad, al colocar la prótesis puede producirse el “signo del doble surco” o “doble burbuja” a nivel del polo inferior de la mama.

Las prótesis anatómicas o “en forma de gota” son las que consideramos más adecuadas para usar en mamas tuberosas, ya que la máxima proyección de estas prótesis o implante de mama se sitúa más cerca del surco submamario que en las prótesis redondas, con lo que nos va a ayudar más en la expansión del polo inferior de la mama. Además, el gel de silicona de las anatómicas es más cohesivo y suelen estar más llenas que las redondas, lo cual también contribuye en mayor grado a la expansión cutánea.

El tratamiento quirúrgico de la mama tuberosa será variable, en función del grado de deformidad:

    • Prácticamente siempre la incisión para practicar la reparación será suficiente alrededor de la areola. Mediante esta incisión periareolar, podremos reducir areolas grandes y subir mamas caídas (mastopexia periareolar). También se puede extirpar algo de tejido glandular justo bajo la areola, para así, disminuir su proyección. Además, aprovechando este abordaje podremos realizar otras técnicas de remodelación interna de los tejidos.
    • Si tenemos poca glándula mamaria, a continuación se practicarían unos cortes radiales en la base de la glándula, sobre todo, en el polo inferior, con el objetivo de que bajo la presión de la prótesis, los tejidos se abran y permitan que se produzca una correcta expansión cutánea. Es la técnica de Rees y Aston, también llamada “técnica del paraguas”.

 

  • Cuando el volumen mamario es mayor, la técnica del paraguas puede no ser suficiente para evitar el signo de la doble burbuja en el polo inferior. Entonces, se puede recurrir a la trasposición de tejido glandular desde el polo superior al inferior mamario, mediante un colgajo glandular reverso. Es la técnica de Puckett. En esta técnica se suele colocar la prótesis a nivel submuscular para no poner en peligro la irrigación sanguínea del colgajo. En las otras técnicas se puede optar entre poner la prótesis a nivel subglandular o submuscular.

 

Hay que mencionar que la técnica submuscular no es totalmente submuscular, ya que a nivel del polo inferior se desinserta el músculo pectoral para permitir que la prótesis contacte directamente con la glándula y facilite así la expansión del polo inferior.

En Clínica Dr. Arán de Barcelona realizamos este tipo de intervención de mamas tuberosas, una operación cada día más demandada por las mujeres con esta patología.

Bibliografía

1. Rees TD, Aston SJ. The tuberous breast. Clin Plast Surg 1976; 3: 339-347.
2. Puckett CL, Concannon MJ: Augmenting the narrowbased breast: The unfurling technique to prevent the double-bubble deformity. Aesth Plast Surg 14:15, 1990.
3. Grolleau JL, Lanfrey E, Lavigne B, Chavoin JP, Costagliola M. Breast base anomalies: treatment strategy for tuberous breast, minor deformities, and asymmetry. Plast Reconstr Surg 1999; 104: 2040-2048.