otoplastia cirugia de la oreja

 

Otoplastia

 

El propósito de la otoplastia o cirugía estética de orejas es la corrección de la excesiva separación de las orejas con respecto al plano de la cabeza. Las orejas prominentes también se llaman “orejas de soplillo”, “orejas en asa” o, simplemente, orejas separadas.

Las causas principales de las orejas separadas pueden ser dos:

  • La más común es por falta de plegamiento de la zona del cartílago auricular llamada antehelix. En tal caso, con la intervención de otoplastia se crea o acentúa dicho pliegue y así se consigue que la oreja quede más pegada a la cabeza.
  • Otra causa es las dimensiones exageradas de la concha de la oreja, es decir, la zona cóncava interior del pabellón auricular. En tal caso, al realizar la otoplastia, se practica una extirpación parcial de dicho cartílago, y al volver a juntar el hueco que queda, toda la oreja se queda más pegada a la cabeza. Puede ser necesario actuar también sobre el antehelix para acabar de mejorar la forma de la oreja.

En algunos pacientes coinciden las dos causas y ambas se corrigen en la misma intervención. Para realizar la otoplastia se practica una incisión que se suele hacer por detrás de la oreja, dejando por tanto una cicatriz prácticamente invisible.

Si la otoplastia se le practica a un niño de corta edad, es recomendable realizar la intervención bajo anestesia general. Para niños mayores y adultos se empleará anestesia local asociada antes que sedación de manera que el paciente esté despierto durante la cirugía, pero a la vez relajado.

Se recomienda no ser intervenido de otoplastia antes de los 7 años de edad porque todavía no se ha terminado el desarrollo de la oreja por completo.

Postoperatorio

La mayoría de los pacientes que se someten a una cirugía de orejas, se encuentran bien a las pocas horas de la cirugía. Se coloca un vendaje alrededor de la cabeza nada más finalizar la otoplastia. Las orejas pueden doler un poco los primeros días, pero se alivia fácilmente con medicación. En pocos días se sustituye el vendaje por uno más ligero parecido a una cinta de pelo. Debe evitarse durante el primer mes cualquier actividad en la que puedan doblarse las orejas.

La mayoría de los adultos vuelven al trabajo a los 3 días de la intervención de otoplastia y en el caso de los niños vuelven al colegio en unos 7 días, siempre y cuando tengan cuidado con las actividades físicas. Es normal una pequeña inflamación durante las 2 – 4 semanas siguientes, con molestias ocasionales en la zona, que deberá protegerse de las temperaturas extremas.

Posibles complicaciones

La intervención de otoplastia para corrección de orejas separadas es una operación sencilla que, como ya se ha mencionado anteriormente, se puede practicar con anestesia local, de manera ambulatoria, en la que raramente suceden complicaciones.

No obstante, un pequeño porcentaje de pacientes pueden desarrollar un hematoma que se disuelva espontáneamente o que precise de un drenaje. Ocasionalmente puede producirse una infección del cartílago que aumente el tejido cicatricial de la oreja. En este caso, el tratamiento consiste en la administración de antibióticos y en raras ocasiones puede ser necesario el drenaje quirúrgico.

Tras la otoplastia existe la posibilidad de una recidiva, volviendo a separarse la oreja. Se solucionará mediante un pequeño retoque.

Otros problemas con las orejas

Además de las orejas prominentes u orejas “en soplillo”, existen otros problemas que también pueden solucionarse con cirugía. Estos incluyen la oreja contraída y la oreja en copa. También pueden mejorarse quirúrgicamente los lóbulos alargados y los lóbulos rasgados.

Lóbulos alargados

Los lóbulos alargados o demasiado grandes pueden ser ocasionados por llevar pendientes pesados durante muchos años. Al final acaban estirando la piel de una manera exagerada. Se puede corregir extirpando el sobrante de piel. También pueden existir simplemente por el proceso normal de envejecimiento.

Lóbulos rasgados

Los lóbulos rasgados se producen por el rasgado del agujero del pendiente, de manera traumática o, también por el peso del pendiente y tras años de uso. Puede llegar a producirse un rasgado total del lóbulo de la oreja, que queda partido en dos. Este problema se soluciona volviendo a coser la piel, reconstruyendo el lóbulo. Más adelante se puede volver a hacer un nuevo agujero para el pendiente.

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